La literatura tiene el poder de incomodar cuando decide mirar de frente aquello que muchos prefieren ignorar. Susana Breska Sisterna, periodista argentina afincada en Barcelona, debuta en el panorama literario con “Ella es Agustina”, una novela negra basada en hechos reales que denuncia un infanticidio y expone la violencia estructural, el machismo y la indiferencia social que lo rodearon.
Desde pequeña, Breska encontró en la escritura una forma de comprender el mundo. Esa vocación la llevó al periodismo, profesión que comenzó a ejercer en 2010 en un medio gráfico de Argentina, en la sección de sucesos. Allí aprendió que cada hecho policial esconde historias humanas profundas y dolorosas, y que narrarlas con rigor y empatía es una responsabilidad ética.
En un momento en el que muchos profesionales del ámbito de la comunicación se plantean publicar un libro como extensión de su compromiso social y se preguntan cómo publicar un libro que mantenga la honestidad narrativa, la experiencia de Breska demuestra que el paso del periodismo a la narrativa puede convertirse en una herramienta poderosa dentro del sector editorial, especialmente cuando cuenta con el respaldo de sellos como Letrame Grupo Editorial, comprometidos con historias que generan reflexión.
Una historia que nunca debería haberse contado
“Ella es Agustina” reconstruye la vida de una niña de cinco años asesinada por su padre tras pedir pan. El hecho ocurrió en Argentina en enero de 2011 y fue una de las primeras coberturas policiales de la autora. Aquel suceso marcó su carrera y su conciencia. Durante años, guardó el deseo de contar la historia para que la memoria de Agustina no quedará silenciada.
La novela, aunque incorpora elementos de ficción para profundizar en el contexto social y emocional, se ajusta a testimonios reales recogidos tras el crimen. Más que relatar un hecho aislado, el libro funciona como radiografía de un entorno donde la violencia, la pobreza y la indiferencia permitieron que el horror se instalara sin freno.
No se trata solo de un crimen, sino de un sistema que falló. La autora convierte el relato en un espejo social que interpela al lector y lo obliga a cuestionar la pasividad colectiva frente a la violencia.
Personajes que reflejan una realidad incómoda
Aunque los nombres, salvo el de Agustina, son ficticios, los personajes representan perfiles reconocibles dentro de cualquier comunidad. Agustina aparece como una niña dulce y vulnerable; Gabriel, su hermano mayor, encarna el coraje de quien intenta pedir ayuda; los hermanos menores reflejan el miedo silencioso; Lourdes, la madre, muestra la resignación de una víctima atrapada en la violencia de género; Cristina simboliza la fe que no se traduce en acción; y Darío, el agresor, representa la brutalidad que se ejerce desde el poder doméstico.
La combinación de mirada periodística y recursos narrativos convierte la obra en un relato crudo, envolvente y profundamente incómodo. Las primeras opiniones recibidas coinciden en señalar su capacidad para impactar y dejar huella emocional, destacando que “a veces la realidad supera la ficción”.
Letrame Grupo Editorial y el compromiso con historias que interpelan
Dentro del panorama editorial actual, donde la novela negra y la narrativa basada en hechos reales siguen despertando interés, Letrame Grupo Editorial apuesta por dar espacio a voces que buscan generar conciencia social.
Para Susana Breska Sisterna, esta es su primera novela publicada, aunque ya trabaja en un nuevo proyecto. La experiencia ha sido el inicio de una trayectoria literaria que combina su formación periodística con la ficción como herramienta de denuncia.
Un grito contra la indiferencia
“Ella es Agustina” no es solo una obra literaria: es un llamado a la acción. La autora sostiene que la indiferencia actúa como cómplice silencioso del horror. Cada página invita a mirar lo que incomoda y a reconocer que el cambio social comienza con la conciencia individual.
Con este debut, Susana Breska Sisterna se posiciona como una nueva voz dentro de la narrativa social contemporánea, aportando una historia que no busca entretenimiento ligero, sino reflexión profunda. Un libro que duele, que confronta y que, sobre todo, exige no mirar hacia otro lado.
